El teatro de títeres permite la interactuación entre los actores y los espectadores-partícipes activos permitiendo a través del despliegue de la fantasía el intercambio de conocimientos y la transmisión de valores que se pueden presentar durante la obra.
El teatro de títeres, es uno de los pocos juguetes didácticos que logra el intercambio entre el espectador y el titiritero permitiendo utilizarlo como un mecanismo de transmisión de conocimientos.
Al niño le gusta actuar, pero disfruta enormemente cuando el adulto se mimetiza, se transforma en ilusión, en una pieza afín a su imaginación; allí, el adulto desaparece y queda el títere como verdadero motor de la más genuina ilusión.
Mediante el teatro de titeres los niños más grandes logran transmitir a los adultos que los miran, todos las sentimientos que guardan en su interior, y que muchas veces no lo expresan mediante palabras directas.
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