La seriación es una operación lógica que permite -a partir de un sistema de referencias- establecer comparaciones entre elementos de un conjunto y ordenarlos, según características diferenciales estipuladas, en una secuencia determinada. La complejización con el encastre en una base común consolida el desarrollo del proceso de asociación y agrupamiento secuenciales.
De este modo mediante la seriación, los niños pueden ordenar diferentes piezas de un determinado grupo teniendo en cuenta uno o varios criterios de selección. Los ordenamientos más simples se basan en el tamaño (del más grande al más chico, del más alto al más bajo, del más delgado al más grueso).
A partir de este proceso de seriación y utilizando el mecanismo de prueba y error, los niños logran desarrollar diferentes aspectos de su comportamiento que se verán reflejados en el análisis y la resolución de dificultades más complejas.
Los sentidos se ven íntegramente beneficiados, ya que el niño combina y pone en práctica todos ellos al intentar lograr ordenar los objetos en serie. En este proceso se da la siguiente secuencia, el niño toma el objeto y lo relaciona con otro de similares características o con un lugar de encastre que tenga su misma forma: identifica, compara, relaciona, ubica en tiempo y espacio logrando una plena satisfacción (cumplió con la norma dada para realizar el juego, pudo realizarlo completamente, logró cerrar el sentido de completitud de aquello que estaba realizando).
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